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El Obispo Auxiliar de Tegucigalpa, Darwin Andino, en declaraciones a Radio Globo, desestimó las muertes de los hondureños a manos (balas) de las Fuerzas Armadas de Honduras acontecidas durante las protestas por la reinstauración de la constitucional en Honduras y la expulsión del gobierno de facto. Andino dijo que los muertos en Honduras eran pocos, que en China, en una semana habían muerto 300. Esto ha causado el repudio y la indignación nacional e internacional, es fácil encontrar información www.google.es sobre lo vertido por Andino.
Ya antes Juan Ramón Martínez, en su escrito: “Villeda Morales se revuelca en su tumba”, había dicho algo similar: “El golpe contra Villeda Morales se perpetró en la madrugada con un saldo de 23 muertos y unos 50 heridos producto del enfrentamiento entre las fuerzas militares y la guardia civil bajo el mando del presidente derrocado. En ese entonces, López Arellano ostentaba el rango de coronel. En este golpe a Zelaya apenas han muerto unos cuantos revoltosos”.
Así que aquí hay dos golpistas coincidiendo por el desprecio a la vida de los pobres. Me informaron que Cesar Indiano emuló en Canal 10 a Juan ramón Martínez. Pero Indiano es que anda mal de la cabeza ¿cómo puede ser golpista alguien que no tiene ni en qué caer muerto o para alimentar sus hijos? No, sólo un demente.
Me he tomado el tiempo y molestia de hacer un rastreo en Internet, de allí les envío el artículo de Juan Ramón Martínez, y la eficaz respuesta de tres intelectuales: Samuel Trigueros, Gabriel Impaglione, y Víctor Manuel Ramos.
Lo escrito por Juan Ramón Martínez:
Villeda Morales se revuelca en su tumba
En anónimos que circulan por la Internet se me acusa de ser "cerebro y precursor de este golpe de estado". En realidad lo que he hecho al denunciar las intenciones continuistas de Manuel Zelaya Rosales es defender la patria de injerencias extranjeras. Aunque muchas veces esto me haya ganado la animadversión de quienes no están informados.
En ningún momento propuse el golpe de Estado, pero si ese es el precio que debe pagarse por la protección de nuestra patria, asumo responsablemente lo que se me achaque. Al menos yo no soy hijo de ningún presidente que haya sufrido un golpe de Estado, tal es el caso Mauricio Villeda, que sin ningún estupor defiende el golpe de Estado. Esto advierte que los hijos de Villeda Morales le guardan rencor, y ninguno de ellos heredó lo comunistoide del padre.
Ramón Villeda Morales gobernó Honduras por 5 años, durante los cuales introdujo tímidas mejoras sociales, económicas y de justicia, que irritaron a los poderosos de siempre, quienes ante la posibilidad de que Modesto Rodas triunfara en las elecciones de octubre de 1963, dieron un artero golpe de Estado un triste y aciago 3 de octubre que defenestró a Villeda Morales e impuso a López Arellano. Pajarito Villeda -Presidente legítimo de Honduras- se vio forzado a volar hacia un largo exilio.
El golpe contra Villeda Morales se perpetró en la madrugada con un saldo de 23 muertos y unos 50 heridos producto del enfrentamiento entre las fuerzas militares y la guardia civil bajo el mando del presidente derrocado. En ese entonces, López Arellano ostentaba el rango de coronel. En este golpe a Zelaya apenas han muerto unos cuantos revoltosos.
Si esto así lo registra la historia hondureña, pues los golpes de Estados deben de legitimarse en algunas circunstancias como la recién acontecida con Manuel Zelaya y la expansión comunista que anhelaba el tristemente célebre Ramón Villeda Morales. Una manera eficaz de legitimar ambos golpes de Estado es que los hijos de Villeda Morales, Maurico y Ramón, respaldan a muerte el golpe contra Zelaya, que es, a su vez, respaldar el que perpetraron a su padre. Por tanto, en nuestra historia nacional, nadie mejor que ellos para legislar a favor de que en el futuro en determinadas circunstancias históricas pueda ser promovido y ejecutado un golpe de Estado sin que por ello se reciban sanciones internacionales.
Por supuesto que no debe malinterpretarse esta postura de los hijos de Villeda Morales, aunque algunos radicales digan que Pajarito se está revolcando en la tumba, el conocimiento de la historia y lo vivido por ellos mismos los llevaron a la convicción de que su padre estaba completamente equivocado. Aunque, no por ello están de acuerdo con los dictadores, me confiaba Ramón que en su artículo publicado en La Tribuna el 22 de julio, lo que en realidad hace es una caricatura de Roberto Michelleti: "Las sociopatías se pueden detectar en las personas, hombres o mujeres, desde la adolescencia; en algunos de estos enfermos los trastornos de conducta tienden a disminuir después de los cincuenta años. Estos trastornos de la personalidad se consideran probablemente heredados; algún miembro de la familia los padeció, pero se cree que la gente que rodea al psicópata influye mucho en el desarrollo alterado de su conducta antisocial, lo que explica los abusos que comete. Una característica del psicópata o sociópata es su incapacidad de entender los sentimientos ajenos, y de comprender la significación de su conducta, es decir, tienen ausencia de empatía, de miedo y de remordimiento. Disfruta haciendo lo incorrecto."
Como ya anoté antes: En el manejo de las crisis y los desacuerdos no hay que mezclar en forma indebida las cosas. Hay que separar la actividad política, en la que se busca el mejor bien para la mayor cantidad de personas, de la actividad ratonil o la acción ilegal. A la primera hay que dejarla a la vindicta pública, que no perdona los comportamientos mezquinos. En tanto que la segunda hay que entregarla a los jueces, para que dentro de la mayor independencia, se deslinden las responsabilidades. Y se asuman las cargas que las acciones irregulares deparan. Hoy se critica duramente a los hijos de Villeda Morales, pero la historia les condecorará en un lugar de honor por la entereza, de que no obstante y lo fuerte que son los lazos sanguíneos dentro de su estirpe, han sacrificado el nombre de su padre por el bien de la colectividad hondureña.
Juan Ramón Martínez
Tegucigalpa 23 de Julio.
Respuesta de Samuel Trigueros
Señor:
Mi único nexo con usted es un ensayo sobre la pintura de Armando Lara Hidalgo que publiqué en la revista "Nosotros" que coordina junto a Felipe Rivera Burgos (por cuya invitación acepté, sin sospechar que la sabida mediocridad suya llegaría a extremos tan miserables como defender el golpe de Estado y a los golpistas).
En segundo lugar, me dirijo a usted, por única e inmerecida vez, para señalarlo como parte de las lacras que pululan y medran en este país. Se excede en su amor propio al decir, con orgullo inocultable: "se me acusa de ser "cerebro y precursor de este golpe de estado". Aunque su cavidad craneana parece alojar un cerebro de proporciones extraordinarias, muchos hemos llegado a concluir, dadas sus nefastas actuaciones, que además de un vacío portentoso lo que ocupa la mayor parte de esa "urna" es nada más escoria incapaz de producir una planificación como la que condujo al brutal golpe de Estado (Ah, Estado se escribe con mayúscula en este caso) contra Manuel Zelaya Rosales, contra el pueblo hondureño y contra los movimientos emancipatorios de América Latina; lo cual, evidentemente, es producto de la CIA, el Pentágono y sus títeres militares, empresariales y políticos hondureños.
¿Acaso usted es, además de candidato a Parkinson, sordo? No escuchó en reiteradas ocasiones a Mel diciendo que no éstaría ni un segundo más ni un segundo menos en el gobierno de la nación, más allá de la fecha estipulada de su mandato? ¿O el continuismo es una más de las figuras inventadas por los planificadores, ejecutores y cómplices del golpe de Estado para disfrazarlo de democracia? Usted es uno más de los que han propalado sofismas entre la población hondureña y metido demonios neocoloniales a muchos que ahora vemos en la mancha blanca que utiliza de manera excluyente y estúpida palabras como "pueblo", "democracia", "paz", puesto que las han vaciado de su verdadero contenido y las han convertido en souvenir de día de camping, en guturación del ventrílocuo que hay atrás de ustedes. Estamos informados. No se engañe.
Luego, llegamos al punto en que a usted como al resto de los golpistas o cómplices les resulta insostenible la máscara y tienen que reconocer que perpertaron un golpe de Estado; y es en este punto donde nuestros caminos se cruzan de manera mortal, puesto que junto al golpe han repartido muerte, represión y barbarie al pueblo. Es ahí donde me doy por aludido porque yo fui uno de esos que usted llama "revoltosos" que esperábamos que permitieran a Manuel Zelaya aterrizar en Toncontín y restaurar de eso modo la democracia e institucionalidad. Es usted tan inepto lingüísticamente que confiesa el golpe de Estado y se declara en contubernio con los violadores de derechos humanos; y cito: "En este golpe a Zelaya apenas han muerto unos cuantos revoltosos".
¿Cuántos "revoltosos" -es decir, obreros, amas de casa, artistas, escritores, maestros, empleados públicos y toda la gama imaginable que compone el pueblo largamente subyugado- le parece a usted necesario que mueran para consolidar un gobierno espurio tomado por las armas, en franca violación a la Constitución, democracia y derechos humanos que tanto dicen ahora defender?
Es usted tan retrógrado que dice: "Si esto así lo registra la historia hondureña, pues los golpes de Estados deben de legitimarse en algunas circunstancias como la recién acontecida con Manuel Zelaya". Sepa que la historia no perdona y tarde o temprano, de una u otra forma les pasará factura a todos los que han propiciado, perpertrado y aplaudido este golpe de Estado. Si alguna fama quisieron alcanzar en sus tristes vidas, están a salvo de pasar inadvertidos, porque se han vuelto ustedes inolvidables para el pueblo.
Finalmente debe usted reparar en que sus actos y declaraciones le han colocado en posición de suicidio intelectual, político, ético y humano, faltando nada más el físico (lo cual no nos vendría mal para respirar aires menos cargados de ultraderechistas, segregacionistas, criminales, mentirosos e hijos de madres excesivamente infieles como usted), aunque como ya se sabe, suicidándose el verdugo no revive a su muerto, pero algo es algo.
Gabriel Impaglione también contesta:
Ilustre Excelencia Juan Ramon Martinez
No sé muy bien quién sea usted y qué intereses represente. Sí me ha causado cierta impresión esa desmentida que usted hace de la acusación que le han hecho (ser cerebro precursor del golpe de Estado- que va con E mayúscula, por cierto) Vaya proeza!
Escribir estado en vez de Estado ya me da una idea de cuánto valor tenga para usted y sus amigos del zoo golpista esta palabra, que en verdad es Palabra.
Las aberraciones que deja correr impunemente en su escrito, esa forma despectiva de referirse a los muertos que se ha cargado la dictadura golpista, no pueden venir sino de una persona (o más personas) hondamente ganadas por el odio, la impunidad, la prepotencia y el desprecio por la gente.
Sepa usted que una Patria es plural y colectiva, y en una democracia asi funcionan los coros que la interpretan, y en ese dialéctica se construye por el bien de todos. Que en Honduras la clase dominante con sus empleados armados hayan hecho siempre a sus antojos lo que les ha venido en gana no significa ni Patria ni democracia. Y que lo hayan hecho siempre apoyados en un guión prestablecido por sus patrones (en el mejor de los casos / pues generalmente ustedes, clase dominante que baila por dinero la música que le pongan, han sido movidos por impúdicos hilos bien visibles desde el Imperio) demuestra cabalmente cuanta patria habita en sus corazones y cuan patriotas son ustedes, hombres de caros intereses.
Las injerencias en Honduras vienen de décadas y décadas, y no precisamente del comunismo, la Cuarta Internacional, el ALBA o las FARC. Las injerencias en Honduras vienen de Estados Unidos, a través de programas de ayuda, subsidios y otras estenografías bien conocidas que solo tapiaron (muy mal) los verdaderos objetivos de control y seguimiento de las movilizaciones sociales de resistencia y los movimientos de liberación popular, con sus secuelas de agresiones, torturas, asesinatos, represión y desaparición de personas. Allí es el Imperio que a usted tanto le simpatiza el que mete la nariz en los asuntos internos de su país. El que ha dado el "okey" para este golpe, el que mueve los hilos de esos personajes desfachatados y siniestros que encabezan el golpe en Honduras.,
Qué vergüenza!
Y que usted deba defenderse diciendo que se me acusa de ser "cerebro y precursor de este golpe de estado". ...
es tan grotesco y bananero cada paso del golpismo en Honduras que los "cerebros" que están detrás de esto dudamos alcancen el peso especifico de un pelo de nuca de gorila.
Espere usted condecoraciones del tiempo. Sea un iluso más de esa patota imbécil. Tal vez tenga usted finalmente sus condecoraciones cuando en cualquier calle, en un acto sin tanto protocolo (así son los revoltosos, vea) pongan en su lugar la mierda estampándole unas buenas y lucientes medallas en su fina camisita blanca, de vestir, de esas que seguramente use en las manifestaciones de la patria (burguesa).
Por fortuna ya estamos muy bien informados, son tiempos donde la información se consigue, se contrasta, se puede verificar.
Son tiempos donde la información ha roto ciertos cercos de censura. Ya no se puede mentir tanto a la gente y por tanto tiempo, don Ilustre cerebro de golpes de estado.
Ustedes quedaran en la historia negra de nuestros pueblos, son y serán el hazmerreír de la gente y deberán rendir cuentas por cada muerto, por cada herido y apaleado, por cada encadenado e injuriado, por cada detenido y violentado, por cada minuto que ha durado este golpe y algún día, también, por todas las fechorías que se han hecho en nombre de Honduras y la patria a millones de inocentes que no han tenido de vuestra parte mas que hambre e injusticia.
Váyase a Miami con sus semejantes.
pero eso si, no tenga la mala idea de dirigirse otra vez a este correo electrónico y a mi persona.
Gabriel Impaglione.
Que la Justicia no se olvide de usted.
Víctor Manuel Ramos.- Estafeta
AUNQUE USTED NO LO CREA
Juan Ramón Martínez mató al tigre y ahora le tiene miedo al cuero. En su artículo publicado en Diario Tiempo, del cual reniega ahora, hace interesantes afirmaciones que comparto: es realmente inconcebible que los hijos de Ramón Villeda Morales, el comunistoide como lo califica Martínez, estén ahora apoyando un golpe de Estado, a sabiendas de que la historia recoge, precisamente, el primer acto de traición de los militares a la institucionalidad cometido contra su padre que fue, igualmente, en pijama, enviado al exilio en Costa Rica. Recuerdo, con suma claridad y asqueado, cuando, siendo un adolescente, fui a la Plaza de Armas de La Esperanza a ver los cadáveres de los Guardias Civiles desarmados, asesinados cobardemente por los golpistas. Eran indios intibucanos que pagaban nuevamente con sus vidas la prepotencia de quienes nos han robado la patria. Indudablemente a Villeda Morales no le importó eso y no hizo intento alguno por recuperar el mando que le había otorgado, con amplia mayoría, el pueblo hondureño. Aceptó resignadamente los hechos. Yo condené ese acto de felonía y traición. En San Pedo Sula pusieron prisionero en forma humillante a mi Tío Camilo Rivera quien era el Gobernador de Cortés. Y Gustavo Rivera Girón, entonces alcalde de Tela, sufrió la misma humillación.
Entonces, y desde entonces he oído repetir con mucha insistencia que Villeda Morales fraguó, él mismo, el golpe, para impedir que Modesto Rodas Alvarado, el favorito en las elecciones, llegara a la Presidencia. No sé si realmente ésto es cierto o no. Lo que si es cierto es que siendo Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Villeda Morales permitió que se introdujera un artículo en la Constitución en que daba autonomía a las Fuerzas Armadas, de tal manera que nunca llegó a ser, en su calidad de Presidente, el Comandante General de los militares. Así dio vida a esa institución que ha sido el dolor de cabeza de los hondureños por su vocación represiva y traidora.
En lo que no coincido con Juan Ramón es que Villena Morales fuera comunistoide o algo parecido, pues fue en su régimen cuando se rompieron relaciones diplomáticas con Cuba, en obediencia lacayuna a las ordenes del amo Yanqui.
Rubén Villeda Bermúdez (Rabiber), así conviene a los intereses de unidad de los golpistas, exculpa a Juan Ramón pues siendo “un talentoso escritor no tiene que fallar a la verdad para afianzar sus argumentaciones”. Raviber sabe perfectamente que Juan Ramón miente, como miente él mismo cuando afirma que el Presidente Zelaya entregó nuestra soberanía a Hugo Chávez, (otra vez el cuento de que ahí viene el lobo) y cuando insinúa que Zelaya quería instaurar un gobierno socialista y le reprocha que no nos consultó cuando el delito por el cual dan el golpe de Estado es precisamente porque intenta consultarnos. De refilón, Raviber le echa una chinita a Martínez, porque indudablemente está convencido de que éste escribió el artículo, cuando le dice que cada día está escribiendo mejor, sin terminar de aclarar que es posible que algún día llegue a escribir bien. Rabiver acepta como bueno el Coup d’Etat y quizás tenga la posibilidad de leer en la misma edición del periódico el artículo de Edmundo Orellana Mercado para que se ilustre de porqué, aunque aparentemente los militares no estén al frente del gobierno (si así no fuera no habría asesinatos), el madrugón del 28 de junio es, aunque no lo crea, un golpe de Estado.
En lo que no coincido con Juan Ramón es en que caracteriza a los muertos, a los asesinados, mejor dicho, por los militares durante las protestas pacíficas, como unos pocos revoltosos. Y tal aseveración es congruente con su pensamiento, con su estilo, con su talante de escribidor. Y por supuesto que nadie le va a culpar de ser el autor del cuartelazo. Ya quisiera serlo, de verdad.
Isla Negra 3 agosto 2009.
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